





Colocar sala, comedor y estudio donde el sol entra en invierno crea bienestar tangible. Dormitorios secundarios, lavadero y almacenaje al norte sirven de amortiguador frío. Puertas con burletes y transiciones bien definidas controlan flujos de aire. En una reforma pequeña, solo girar el comedor hacia el ventanal sur cambió reuniones familiares: menos mantas, más luz, y almuerzos prolongados sin encender radiadores durante horas.
Los corredores y muebles altos pueden funcionar como abrigo si se ubican en fachadas frías. Una biblioteca densa junto a la pared norte añade masa y reduce sensación de pared helada. Armarios empotrados, con traseras bien selladas, cortan corrientes. No bloquees recorridos solares en estancias soleadas; en su lugar, usa estos elementos donde conviene ralentizar pérdidas, creando un gradiente agradable y estable en toda la vivienda.
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